La génesis del vestuario del novio – Parte 1

Esta boda no es como otras. Eso lo sabíamos desde un principio. No queríamos que lo fuera, porque el perfil de una boda tradicional no nos identifica. Queríamos algo que reflejara nuestro estilo alternativo, nuestra afición a las artes y la tecnología, y decidimos conscientemente (o no tanto) trabajar lo que fuera necesario (mucho más que para una boda tradicional).

El vestuario es un ítem importantísimo de este lineamiento. En una boda – se supone – la novia va de blanco, y el novio de jacquet, y punto. Pero en este caso, nada de eso aplicaba. De entrada, había gente que esperaba verme disfazado de Willy Wonka, o de Marilyn Manson. Otros creían que era imperativo que la ropa fuera lo más sport posible, con saco tres cuartos y remerita. Yo, en ese punto, solo tenía en claro que David Bowie sabe vestirse maravillosamente bien, y que si voy en remera a mi propia boda, la novia me mata antes de la noche de bodas :-S

Decidí que necesitaba ayuda con semejante empresa, y formé un selecto grupo de asesores: Gus @noalternativ3, Machi @es_machi, y Fausto (que aún no ha descubierto las bondades de Twitter) para acompañarme de shoping; además de @madre, Dionette, Gaby, Charo, y muchos más, que me dieron sus opiniones. Con unos, con otros, con todos, con varios, con uno, solo… La cosa es que me pasé VARIOS sábados completos recorriendo Casas de ropa, sastrerías, camiserías, le di la vuelta a todo San Telmo, Palermo, Galerías Pacífico, Avenida Santa Fe de punta a punta, Alto Palermo y Unicenter. Me probé trajes y camisas de todo tipo, corte y color. En dos ocasiones estaba a punto de PAGAR un traje, cuando alguno de mis asesores esgrimía argumentos más o menos convincentes, como para postergar la decisión, y vuelta a recorrer, probar, dudar…

Un tema fundamental, que me tenía muy nervioso, era el asunto de combinar Traje-Camisa-Corbata. Me resultaba muy difícil definir si hay que comprar primero el traje, y después una camisa que combine. O primero la camisa, y después chequear que el traje quede bien. Los asesores se contradecían unos a otros. Los vendedores me decían que las camisas oscuras para traje no existen. Todo el mundo trataba de convencerme de que debía usar una camisa celestita. PERO YO ODIO LAS CAMISAS CELESTITAS! Yo quería una camisa negra, y punto.

Para colmo, se supone que la paleta de colores del traje debe combinar perfectamente con el vestido de la novia. El problema es que también se supone que EL NOVIO NO DEBE VER ESE VESTIDO. Por lo tanto, me encontraba a mi mismo buscando colores de corbata, similares a lo que yo me imagino que debe ser más o menos el color del vestido (que al día de hoy, tengo prohibido ver), y que combinaran con un traje y una camisa que no lograba definir.

Finalmente, cuando POR CUARTA VEZ me probé EL MISMO traje (el primero que me había probado, y el que más me había gustado), decidí hacer de una vez lo que debí hacer desde un principio, o sea LO QUE SE ME CANTABA. Compré el bendito traje, y me retiré del local, feliz poseedor de un traje a rayas que está BUENÍSIMO.

Fotos del traje, por supuesto, no hay, porque es secreto de sumario. Pero estén atentos, porque pronto se viene la segunda parte de esta historia: como completar todo el atuendo, con algunas pistas sobre el look final del novio.

feer

Tags: , ,

4 Responses to “La génesis del vestuario del novio – Parte 1”

  1. Don Juan Says:

    o sea que los demás podemos ir de willy wonka?

  2. perse79 Says:

    pero pero no se casan vestidos como mario y la princess??? BUUUUUU

  3. es_machi Says:

    Uff! Que recorrida que nos dimos ese día, con un merecido final en el patio de comidas del Uni.

  4. twittwedding Says:

    no, si nada más fueron 4 sábados…

Leave a Reply